Todo vive en hojas de cálculo
Funcionan hasta que solo una persona entiende cómo están armadas. Cuando esa persona se va de vacaciones, el proceso se detiene o se hace mal.
Hay operaciones que no caben en un producto de catálogo. Construimos el sistema que sí las cubre: tus reglas, tus reportes, tu forma de trabajar, y lo dejamos operando con tu equipo capacitado.
Ninguna de estas es un problema de disciplina del equipo. Son síntomas de que la herramienta dejó de alcanzar.
Funcionan hasta que solo una persona entiende cómo están armadas. Cuando esa persona se va de vacaciones, el proceso se detiene o se hace mal.
Pagas una licencia mensual y de todos modos llevas la mitad por fuera, porque el producto asume una forma de operar que no es la tuya.
Cada semana alguien junta información de tres lugares para armar un documento que se ve igual que el de la semana pasada.
El riesgo de un desarrollo a la medida no es técnico: es que crezca sin control. Por eso el alcance se escribe antes y se entrega por partes.
No el que está documentado, el que de verdad se hace. Incluye los atajos y las excepciones, que es donde vive la mitad de la complejidad.
Qué entra, qué no entra y cómo se ve terminado. Lo que no está en el alcance escrito no está en el proyecto, y eso te protege a ti más que a nosotros.
Primero lo que más duele, operando. No un año de desarrollo para ver la primera pantalla: si algo no está funcionando, quieres saberlo pronto.
Un sistema que solo entiende quien lo construyó es una dependencia, no un activo. Se entrega con el equipo capacitado y con la documentación de uso.
Operaciones con reglas propias, varios responsables y un proceso que hoy se sostiene con hojas de cálculo y memoria.
Las estimaciones E-39 y la escalatoria del Art. 57 se llevaban en hojas de cálculo, con generadores que llegaban como fotos de WhatsApp sin georreferencia ni trazabilidad.
Plataforma con captura desde una PWA de campo que funciona sin internet, generación automática de E-14 y E-39, cálculo del factor de escalatoria con índices INPP, bitácora y actas de cierre.
En operación, llevando el ciclo completo del contrato en un solo sistema en lugar de Excel.
Si lo que necesitas existe en el mercado y te queda con ajustes menores, cómpralo: sale más barato y lo mantiene alguien más. A la medida conviene cuando tu forma de operar es la ventaja competitiva, o cuando ya pagas licencias y de todos modos llevas la mitad por fuera. En el diagnóstico te decimos cuál de las dos es tu caso, aunque la respuesta sea comprar.
Depende del proyecto. En un desarrollo a la medida, el contrato define si recibes el código fuente o una licencia de uso. Si la solución corre sobre una plataforma nuestra, como nuestros productos SaaS, la plataforma sigue siendo nuestra y tú la usas. Sea cual sea el esquema, queda por escrito antes de empezar, no al final.
De 2 a 4 semanas para el primer entregable funcional, según el alcance. Los proyectos más grandes se dividen en etapas, para que cada una ya sirva para algo antes de pasar a la siguiente.
Tras la entrega hay 30 días de garantía para corregir errores del desarrollo entregado. Después, un sistema en uso siempre necesita ajustes: cambia una regla, entra un caso nuevo, crece el equipo. El mantenimiento, las funciones nuevas y los cambios se contratan por separado.
30 minutos, sin costo. Revisamos el proceso y te decimos si esto se resuelve con algo que ya existe o si hay que construirlo.