El mismo dato, tres veces
Alguien lo captura en el formulario, lo vuelve a escribir en el sistema y lo copia otra vez al reporte. Cada repetición es una oportunidad de equivocarse.
En Durango, «automatización» casi siempre significa PLC, tableros y seguridad industrial. Nosotros hacemos la otra: las cotizaciones que se arman a mano, el seguimiento que vive en una libreta, el reporte que alguien captura cada lunes por la mañana.
Casi ningún negocio sabe cuánto le cuesta esto al mes, porque el costo está repartido en pedazos de hora de mucha gente.
Alguien lo captura en el formulario, lo vuelve a escribir en el sistema y lo copia otra vez al reporte. Cada repetición es una oportunidad de equivocarse.
Horas de juntar información de varios lugares para producir un documento que se ve igual cada semana y que se lee en dos minutos.
Recordar un pago, pedir un dato, avisar que llegó un pedido. Trabajo que ocupa el día completo de alguien y que no deja registro de nada.
No aparece en ninguna factura, y por eso casi nadie lo suma. La operación es de secundaria y el resultado suele incomodar.
= $7,794 al mes en trabajo que se hace solo
Es un ejemplo con los números de un despacho promedio, no una medición nuestra. Los tuyos son distintos y el ejercicio es el mismo: lo hacemos contigo en los primeros treinta minutos.
El orden importa: automatizar un proceso mal repartido solo hace el desorden más rápido. Por eso el primer paso nunca es la herramienta.
Quién hace qué, en qué orden y con qué sistema. Con las excepciones incluidas, que es donde suele estar el trabajo escondido.
El paso que no debería existir se quita, no se automatiza. Es la parte que más ahorra y la que casi nadie hace, porque no se ve como avance.
El dato se captura una vez y viaja solo: del formulario al CRM, del CRM a la agenda, de la agenda al recordatorio y al tablero.
Se registra cuánto tomaba el proceso antes de tocarlo. Sin esa línea base no hay forma de demostrar el ahorro ni de saber si valió la pena.
Negocios con volumen diario, varias personas involucradas en un mismo proceso y más de un sistema que no se hablan entre sí.
El ahorro empieza el día que el proceso queda operando; lo que tarda es recuperar la inversión. Como medimos el antes, el número se puede calcular en lugar de suponerlo. El plazo típico de recuperación es [pendiente: meses de recuperación de la inversión en un proyecto estándar].
Casi nunca. La mayoría de las veces el problema no es el sistema, es que están desconectados y el dato se pasa a mano. Cambiar de sistema es caro, tardado y molesta a todo el equipo: se propone solo cuando la herramienta actual de plano impide lo que necesitas.
Cambia, siempre. Por eso las reglas quedan escritas y en un lugar donde se puedan ajustar sin rehacer todo. Los cambios chicos entran en el acompañamiento mensual; un proceso nuevo se cotiza como lo que es.
Hace falta un responsable interno con tiempo asignado. Es el requisito que más proyectos atora: sin alguien que conteste dudas, apruebe reglas y avise cuando algo cambió, la automatización se queda a medias por más bien construida que esté.
30 minutos, sin costo. Revisamos el proceso completo y te decimos qué se elimina, qué se automatiza y en qué orden.